Mi
historia comienza el verano de 1950, cuando el joven Patrick Riller conoce a
Priscila Clarson.
Patrick
un joven brillante que había pasado una vida difícil al perder a sus padres en
la niñez, se tuvo que mudar con sus abuelos hasta los 16 años cuando ya por la
vejes ambos murieron ese mismo año. Patrick desde los 14 años trabajo en
diferentes trabajos para subsistir, consiguió una beca en la Universidad de
Oxford para estudiar Artes Escénicas que era lo que realmente le apasionaba,
tenía un talento innegable.
Priscila
una señorita de la alta sociedad, sus padres pertenecían a la élite de las
familias más adineradas de la ciudad, los Clarson eran lo más cercano a la
realeza. A Priscila nunca le hizo falta nada en cuanto a privilegios y
comodidades, sus notas no eran muy buenas porque era una aventurera reprimida
por la sobreprotección y vigilancia de sus padres que, aunque se mantenían
ausentes por sus negocios, viajes y responsabilidades, sus guardias personales
la mantenían bien vigilada.
Priscila
quería ser veterinaria, mudarse a los suburbios de la ciudad, vivir en una casa
sencilla, rodeada de naturaleza y atender a todos los animalitos que llegaran a
su clínica, no obstante; su padre se las arregló para obligarla a estudiar
Derecho en la Universidad de Oxford, su ingreso no fue ningún problema porque
su padre movió sus influencias para que su única hija siguiera sus pasos.
En
ese verano de 1950, mientras Patrick practicaba para una obra de teatro;
Priscila se las había arreglado para escaparse de los guardias de su padre, tal
como solía hacerlo para ir a alguna fiesta, antes de llegar a la fiesta mientras
cruzaba una de las calles más concurridas por el tráfico un automóvil se
dirigió directamente a Priscila, para fortuna de ella; Patrick corrió muy
rápido, cargó a Priscila y la coloco a salvo en la acera.
Desde
ese momento se enamoraron y nunca más se separaron el uno del otro, desde luego
que el camino no fue nada sencillo, los flamantes padres de Priscila se
opusieron desde el principio a la relación con Patrick, lo consideraban de baja
categoría y muy poca cosa para su hija.
Para
los Clarson, el indicado para Priscila era el joven Kevin Borum, perteneciente
a otra de las familias poderosas de la ciudad, lo que no sabían los Clarson es
que los Borum estaban en completa quiebra, debido a las malas decisiones en los
negocios de Abelardo Borum, padre de Kevin, que al igual que su padre estaba
involucrado en negocios de dudosa procedencia, entonces ambos para salir de la
quiebra tenían el plan de desfalcar a los Clarson, el primer paso era el
compromiso de Kevin con Priscila.
Patrick
al enterarse de los planes de los Borum en contra de los Clarson, reunió todas
las pruebas necesarias para dejarlos al descubierto y frustar sus planes, fue
así como Patrick se gano la buena de voluntad de los padres de Priscila quienes
aceptaron su relación, se terminaron casando y se fueron a vivir a esa casita
en los suburbios, en diciembre de 1952, siete meses después de forma prematura
nacía yo.
En
el hospital de la localidad se daba el alumbramiento, la labor de parto comenzó
en las últimas horas del 9 de julio y se extendió hasta las primeras horas del
10 de julio de 1953, es un varón dijo el médico de turno, sus padres lo
llamaron Andy Riller Clarson.
En
los primeros dos meses de nacido no tuve la oportunidad de irme a casa de mis
padres, debido a lo prematuro de mi nacimiento, me tuvieron que entubar y
conectar a unas máquinas que cumplían la función de mis órganos vitales.
Tuve
una bonita infancia pese a que mis padres se la pasaban en los hospitales a
causa de mis enfermedades, hasta que pasados los 4 años me volví un niño fuerte
e independiente, mi salud mejoro significativamente, mis padres se amaban
mucho, pero tenían algunos problemas, por eso yo trataba siempre de no ser un obstáculo
para ellos ni causarles alguna tristeza.
Finalmente
se llegó el momento de asistir a la escuela, cumpliría 5 años el 10 de julio de
1958, ese mismo año; me inscribieron en el Kínder Garden de la escuela local,
me sentía muy feliz ese primer día, mis padres me habían contado que ambos habían
disfrutado mucho la escuela, mi padre encontró su pasión por el arte y mi madre
lo más cercano a una familia, al estar sus padres siempre ausentes.
Estaba
en ese maravilloso lugar que me habían descrito, tenía expectativas muy altas
al respecto, sobre los amigos que haría y lo que me enseñarían mis profesores.
Mi
maestra era muy joven y alegre, tenía 22 años, durante los próximos dos años me
la pase bien con ella y mis compañeros de aula, nos enseño muchas canciones
divertidas, a bailar, pintar, tenía mucha energía y me encantaba jugar, que
mundo tan maravilloso, espero que siempre sea así de bonito.
Sigo
en la misma escuela, pero ya en un lugar muchísimo más grande, es mi primer
grado de primaria, parece que ahora tendré mucho más espacio para divertirme
con mis compañeros del aula, creo que esta experiencia será mejor que la que acabo
de pasar, mis padres me han motivado diciendo que aprenderé a leer, escribir,
sumar, restar y otras cosas que me serán de ayuda para la vida, estoy ansioso
de vivir mis mejores momentos en la primaria.
Las
cosas aquí son diferentes vamos a mitad del año, mis compañeros ya saben leer y
escribir, algunos lo hacen a la perfección, a otros les cuesta un poco, soy el
único que no ha aprendido a leer y escribir, la escuela ya no es divertida como
antes, ahora sólo jugamos a la hora del recreo, las notas de la unidad las entregaran
justamente un día antes de mi cumpleaños.
La
maestra cito a mis padres después de la reunión donde les entregaron la tarjeta
de calificaciones. Señor y señora Riller, lamento decirles que Andy tiene el
promedio más bajo de la clase, tal vez entro demasiado pronto a la escuela
primaria, no le veo ningún progreso, es cierto que a algunos niños les ha costado,
pero en el caso de Andy me preocupa, lo más probable es que no apruebe el año y
tenga que repetir primero primaria.
Mi
padre que siempre fue un alumno destacado al obtener las mejores notas y de esa
manera llegó a obtener becas con las que financio sus estudios, se indignó por
la noticia. Puedes creerlo le dijo a mi madre al salir de la reunión, de ninguna
manera un hijo mío va a perder la primaria, tendré que reprenderlo y darle un
castigo a la medida para agarre la escuela en serio.
Y
dicho y hecho por la palabra de Patrick Riller, mi fiesta de cumpleaños fue
cancelada, mi padre convenció a mi madre que era lo mejor, se tomó la tarea de
llamar a cada uno de los invitados para decirles que ya no habría ninguna celebración
porque su hijo iba mal en la escuela, me sentí muy triste y devastado ese día,
lo único que me brindo consuelo fue mi madre que a escondidas de mi padre había
comprado un pequeño pastel que me llevo a mi habitación y que nos comimos
juntos sin que mi papá se diera cuenta.
Al
día siguiente ya todos mis compañeros del aula sabían que yo era el único que
no sabía leer y escribir, las llamadas de mi padre cancelando mi fiesta de
cumpleaños, llamaron la curiosidad de las chismosas del pueblo que se encargaron
de comunicar la razón del por qué Andy Riller Clarson no había celebrado su
cumpleaños.
Las
palabras de mi maestra cuando cito a mis padres se convirtieron en una profecía,
que no tardó en cumplirse; llegó el fin del año escolar, me esforcé durante los
siguientes meses, pero no fue suficiente para aprender a leer y escribir, todos
mis compañeros aprobaron el año, fui el único que reprobó.
Lo
que mis padres me habían descrito como el paraíso se convirtió para mí en mi
infierno personal, los siguientes años, con mucha dificultad, a pesar de que me
esforzaba diez veces más que el resto de mis compañeros mis resultados eran poco
aceptables, desde entonces no cesaron las burlas de mis compañeros y hasta de
mis maestros, me había convertido en el tonto de la escuela por mayoría de
opiniones.
Mis
padres me apoyaban, cuando ya estaba en cuarto primaria de nuevo reprobé el
año, pensé que de nuevo recibiría un castigo severo por parte de mis padres, no
olvidó ese día, mi padre le dijo a mi mamá, Priscila debemos hablar con Andy, no
hay duda de que me molesta está situación, por eso dejaré que tu hables primero
y luego yo te apoyaré.
Mi
madre fue tan dulce, me contó como ella nunca fue una buena estudiante, que de
no ser por los abuelos que moviendo sus influencias hacían que aprobara le
hubiera tocada reprobar el año en más de una ocasión, mi padre dijo que había
sido muy duro conmigo y lamentaba su reacción cuando perdí primero de primaria,
lo lamento súper Andy, no te he apoyado como se debe, como sabes para pagar las
cuentas he tenido que renunciar incluso a mi sueños y creo que eso me ha
convertido en alguien amargado, pero nunca dudes que yo creo en ti y tu
capacidad, tu talento es diferente al mío y al de tu madre.
Ese
es uno de los recuerdos más hermosos que tengo de mis padres, no sabía que ese
sería el último que tendría, ya que las cosas se complicaron en casa los siguientes
años, no entendía todo pero mis padres peleaban constantemente.
Lo
que sucedía es que Priscila Clarson en sus años de juventud, mientras sus
padres se encontraban de viaje o en reuniones de negocios, algo de siempre,
todas las veces que evadía a sus guardias personales se encontraba con amistades
que la indujeron a las drogas y el alcohol, aún en la actualidad seguía
luchando con la adicción, de hecho; mientras estaba embazada de Andy en una ocasión
se embriago, desde entonces busco grupos de apoyo con ayuda de Patrick y fue
venciendo las adicciones.
Finalmente
terminé la primaria, el ciclo básico o la secundaria, fue un desafío mayor para
mí, terminó el ciclo escolar cuando estaba en primero básico y de nuevo perdí
el año, tenía 14 años y eso significaba que si lograba aprobar el siguiente año
lo haría hasta los 15, mis padres enfrentaban muchos problemas económicos ya
que mi padre dijo que jamás tomaría un centavo de los abuelos, eso trajo una serie
de conflictos.
Tomé
unos cursos adicionales para lograr recuperar el año, el resultado fue el mismo
no lo logré, mis padres me fueron a traer a la escuela, empezó a llover, mis
padres discutían en el auto, yo iba atrás, recuerdo que cerré mis ojos y me tapé
los oídos para no escuchar como se gritaban, cuando desperté estaba en la sala
de emergencias del hospital del pueblo.
Un
oficial de la policía local se me acercó y me dijo: Las calles estaban muy
lisas, a su automóvil no le habían hecho sus servicios preventivos, los frenos
fallaron, eso ocasionó un accidente donde lamentablemente murieron tus padres.
Lo
que el oficial no dijo, que la verdadera causa del accidente era que el
conductor iba en estado de ebriedad, Patrick conducía ese día, resulta que en
su juventud de alguna manera fue inducido a la bebida por Priscila, lo
controlaba en cierta medida, en realidad, no era alguien conocido como un
bebedor, hasta ese día que se embriago como nunca lo había hecho y eso le costó
la vida de su esposa y la suya propia.
Después
de recuperarme y con solo 14 años, mis opciones eran familias sustitutas o que mis
familiares más cercanos reclamaran mi custodia, los abuelos se convirtieron en
mis tutores legales, mientras estaban en duelo permanecieron a mi lado consolándome,
o eso parecía, en realidad creo que yo los consolaba a ellos, habían perdido a
su única hija.
Pasado
el tiempo del duelo, los abuelos regresaron a sus labores habituales, ya eran
muy ancianos pero su estilo de crianza no había cambiado, me estaban criando
exactamente como lo hicieron con mamá, a los tres meses dicen que por la
tristeza murió mi abuelo, meses después le seguiría mi abuela, a los 15 años me
había quedado completamente sólo en el mundo.
Mi
vida se complicó, debido a mi parecido con mi padre era para mis abuelos un
constante recordatorio de aquel hombre que según ellos les arrebato a su hija, por
lo que no me dejaron nada, regresé a la antigua casa de mis padres, ya no la sentía
como mi casa, así que decidí venderla y mudarme a otra ciudad, tuve que
trabajar muy duro, hasta que recordé todas las cosas buenas que mis padres me
habían contado de la escuela, entonces pensé que tal vez sólo había tenido mala
suerte en mis otras escuela, en esa nueva ciudad no sabían que yo era un tonto,
podía empezar de nuevo.
Con
16 años me inscribí en la escuela de nuevo, me iba mal como siempre, mis
compañeros a pesar de que eran menores que yo, se burlaban de mí y me hacían
sentir mal, mi maestro era diferente al resto de los profesores que había
tenido, creo que sólo por el ánimo del profe Mario es que seguía yendo a la
escuela, en una ocasión llegó como un mimo y nos dio toda la clase sin decir
una solo palabra, se imaginan eso, disfruté mucho esa clase, incluso hasta me
inspiro.
Realmente
era un profesor innovador, mi vida cambio cuando en una ocasión nos dejo una
tarea, de la que dijo que la hiciéramos como a nosotros nos pareciera bien, nos
preguntaba como queríamos hacer las cosas, o que queríamos hacer, era un tema
libre, recuerdo que todos hicieron sus tareas con información obtenida de la
biblioteca, a mi me gusta mucho narrar y pintar, así que le hice unas pinturas
y le relate una historia.
El
profe Mario me felicito y me dijo que era lo mejor que había visto en años, que
tenía mucho talento, desde entonces mis compañeros me respetaron, tenía amigos
de nuevo, todos me tratan muy bien, desde entonces mis calificaciones subieron,
me volví una estrella como mi padre, terminé la escuela, y hasta llegué a la
universidad aprendí un poco de veterinaria y me especialicé en arte dramático.
Pasaron
los años, y yo Andy Riller Clarson, actualmente soy director de cine dramático,
me fui a estudiar a Nueva York, participe en muchas obras de teatro, fui actor
de cine y televisión, la parte de escribir no mucho me agrada, lo hago con
bocetos y narrando lo que cuentan mis pinturas, tal como me lo aconsejo el profe
Mario, regresé a la ciudad donde lo conocí porque su hijo me escribió que el profe
había fallecido, nunca perdí el contacto con él, siempre nos escribíamos o yo
le llamaba por teléfono, regresé porque cambio mi vida.
Es
el año 2023 y tengo 70 años, que vida tan bonita viví después de todo ¿no creen?,
eso hubiera sido genial si realmente hubiera pasado, les contaré lo que paso:
Después
del accidente con mis padres, estuve dos años en coma, luchando entre la vida y
la muerte, el escenario que les presenté donde encuentro un profesor que me
apoyo, mis compañeros me respetan y se vuelven mis amigos es una de las
realidades que visité, la realidad de la empatía que tiene su contra parte, la
realidad de la indiferencia.
En
la realidad de la indiferencia a los profesores les da igual si aprendo o no,
mis compañeros se burlan de mí, me tratan mal, como un bicho raro, pienso que
con el tiempo las cosas van a cambiar, pero llegó al año 2023 y las cosas
siguen igual.
Mi
nombre es Andy Riller Clarson y tengo dislexia, no soy tonto, retrasado, no necesito
medicarme para curarme, aprendo de forma diferente, tengo talento, soy inteligente,
el mundo en el que vivimos se parece más a la realidad de la indiferencia, para
que las cosas cambien necesito tu ayuda, no es mucho lo que te pido, si eres
maestro escuchame, si eres estudiante no te burles ni trates mal al que no aprende
a leer y escribir o hacer otras cosas como tú lo haces.
Hasta
aquí el reporte de tu buen amigo, espero despertar y que mi realidad al igual
que la de muchos niños y jóvenes con dislexia sea la realidad de la empatía.
Autor:
Lic. Mario César Ramos
Licenciado
en Ciencias de la Administración.
Excelente relato Lic. Es importante conocer y dominar los temas y más si son sobre estos problemas que aquejan a los alumnos.
ResponderEliminarExcelente publicación.
Interesante la forma de narrar un cuento donde la persona que sufre dislexia a pesar de que pasa el tiempo sigue sin comprensión, debemos hacer el cambio y buscar en nuestras aulas como ayudar a un alumno y hacer el cambio para ese alumno.
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