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viernes, 23 de junio de 2023

EL PRINCIPAL PROBLEMA DE LA DISLEXIA

 

El principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con nuestro sistema educativo, pues, dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cual el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos de materias como conocimiento del medio, porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.

El niño/a disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas.

Los padres y profesores procesamos esta conducta como desinterés y presionamos para conseguir mayor esfuerzo, sin comprender que estos niños, realizando estas tareas, se sienten como si de repente, cualquiera de nosotros, nos viéramos inmersos en una clase de escritura china.

la teoría del déficit fonológico ha adquirido gran relevancia en los últimos años, ya que se ha observado que una gran mayoría de disléxicos presentan dificultades específicas en tareas que requieren la representación y/o manipulación de fonemas, como por ejemplo en las rimas, en la segmentación silábica o en la lectura de pseudopalabras. (Temple , 2001; Ramus 2002).

La conciencia fonológica comenzaría a desarrollarse a partir de los 3 años y antes de los 7, aunque el conocimiento fonológico a nivel de fonemas sólo se adquiere mediante el aprendizaje de la lectura y la escritura y no de manera espontánea.

 Esto defiende la importancia de intervenir directamente sobre la conciencia fonológica de los niños/as en riesgo de dislexia durante los años prelectores y en el inicio del aprendizaje de la lectoescritura.

Los estudios epidemiológicos indican que la dificultad para leer puede heredarse, por lo que, en el caso de que uno de los progenitores sea disléxico se multiplican por ocho las posibilidades de tener un hijo disléxico respecto a la población general, cuya probabilidad ronda el 5%. Además, se estima que la probabilidad de recurrencia fraterna es del 40%.

CONCLUSIÓN

El sistema educativo no toma en cuenta a los que podríamos llamar en cierta forma los excluidos, que son todos aquellos que no se ajustan al perfil sobre quién se piensa al hacer el pensum de estudios o el currículo escolar base, esto incluye a personas con discapacidades o que tienen algún trastorno de aprendizaje como la dislexia.

El docente, las familias y las autoridades educativas pueden hacer el cambio para mejorar y que no se limite el potencial de una persona por tener dislexia, ya que luego se piensa que no tiene capacidades, lo cuál no es cierto; solo que las expresa de diferente forma.

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